{"id":2114,"date":"2017-04-15T03:00:00","date_gmt":"2017-04-15T09:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/codemar.net\/podcast\/?p=2114"},"modified":"2017-04-15T03:00:00","modified_gmt":"2017-04-15T09:00:00","slug":"lectura-misa-del-dia-sabado-abril-15-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/codemar.net\/podcast\/lectura-misa-del-dia-sabado-abril-15-2017\/","title":{"rendered":"Lectura Misa del Dia Sabado Abril 15 2017"},"content":{"rendered":"<p><!--\n.style1 {\n\tcolor: #CC0000;\n\tfont-weight: bold;\n}\n--><\/p>\n<p class=\"style1\">VIGILIA PASCUAL (RESURRECCI&Oacute;N) <\/p>\n<p><strong>G&eacute;nesis: 1, 1-2, 2<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Vio Dios todo lo que hab&iacute;a hecho y lo encontr&oacute; muy bueno.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  En el principio cre&oacute; Dios el cielo y la tierra. La tierra  era soledad y caos; y las tinieblas cubr&iacute;an la faz del abismo. El esp&iacute;ritu de  Dios se mov&iacute;a sobre la superficie de las aguas.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Que exista la luz&quot;, y la luz existi&oacute;. Vio Dios que la luz  era buena, y separ&oacute; la luz de las tinieblas.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Llam&oacute; a la luz &quot;d&iacute;a&quot; y a las tinieblas, &quot;noche&quot;. Fue la  tarde y la ma&ntilde;ana del primer d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Que haya una b&oacute;veda entre las aguas, que separe unas aguas de  otras&quot;. E hizo Dios una b&oacute;veda y separ&oacute; con ella las aguas de arriba, de  las aguas de abajo. Y as&iacute; fue. Llam&oacute; Dios a la b&oacute;veda &quot;cielo&quot;. Fue la  tarde y la ma&ntilde;ana del segundo d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Que se junten las aguas de debajo del lo cielo en un solo  lugar y que aparezca el suelo seco&quot;. Y as&iacute; fue. Llam&oacute; Dios  &quot;tierra&quot; al suelo seco y &quot;mar&quot; a la masa de las aguas. Y  vio Dios que era bueno.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Verdee la tierra con plantas que den semilla y &aacute;rboles que den  fruto y semilla, seg&uacute;n su especie, sobre la tierra&quot;. Y as&iacute; fue. Brot&oacute; de  la tierra hierba verde, que produc&iacute;a semilla, seg&uacute;n su especie, y &aacute;rboles que  daban fruto y llevaban semilla, seg&uacute;n su especie. Y vio Dios que era bueno. Fue  la tarde y la ma&ntilde;ana del tercer d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Que haya lumbreras en la b&oacute;veda del cielo, que separen el d&iacute;a  de la noche, se&ntilde;alen las estaciones, los d&iacute;as y los a&ntilde;os, y luzcan en la b&oacute;veda  del cielo para iluminar la tierra&quot;. Y as&iacute; fue. Hizo Dios las dos grandes  lumbreras: la lumbrera mayor para regir el d&iacute;a y la menor, para regir la noche;  y tambi&eacute;n hizo las estrellas. Dios puso las lumbreras en la b&oacute;veda del cielo  para iluminar la tierra, para regir el d&iacute;a y la noche, y separar la luz de las  tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la ma&ntilde;ana del cuarto d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Ag&iacute;tense las aguas con un hervidero de seres vivientes y  revoloteen sobre la tierra las aves, bajo la b&oacute;veda del cielo&quot;. Cre&oacute; Dios  los grandes animales marinos y los vivientes que en el agua se deslizan y la  pueblan, seg&uacute;n su especie. Cre&oacute; tambi&eacute;n el mundo de las aves, seg&uacute;n sus  especies. Vio Dios que era bueno y los bendijo, diciendo:<\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Sean fecundos y multipl&iacute;quense; llenen las aguas del mar; que las aves se  multipliquen en la tierra&quot;. Fue la tarde y la ma&ntilde;ana del quinto d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Produzca la tierra vivientes, seg&uacute;n sus especies: animales  dom&eacute;sticos, reptiles y fieras, seg&uacute;n sus especies&quot;. Y as&iacute; fue. Hizo Dios  las fieras, los animales dom&eacute;sticos y los reptiles, cada uno seg&uacute;n su especie.  Y vio Dios que era bueno.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Dijo Dios: &quot;Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a  los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales dom&eacute;sticos y a todo  animal que se arrastra sobre la tierra&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Y cre&oacute; Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo cre&oacute;; hombre y mujer los  cre&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Y los bendijo Dios y les dijo: &quot;Sean fecundos y multipl&iacute;quense, llenen la  tierra y som&eacute;tanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo  ser viviente que se mueve sobre la tierra&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Y dijo Dios: &quot;He aqu&iacute; que les entrego todas las plantas de semilla que hay  sobre la faz de la tierra, y todos los &aacute;rboles que producen fruto y semilla,  para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las  aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que  respiran, tambi&eacute;n les doy por alimento las verdes plantas&quot;. Y as&iacute; fue. Vio  Dios todo lo que hab&iacute;a hecho y lo encontr&oacute; muy bueno. Fue la tarde y la ma&ntilde;ana  del sexto d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\">  As&iacute; quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y terminada  su obra, descans&oacute; Dios el s&eacute;ptimo d&iacute;a de todo cuanto hab&iacute;a hecho.&nbsp; <\/p>\n<p><em>O bien: Forma breve<\/em> <\/p>\n<p><strong>G&eacute;nesis: 1, 1. 26-31<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>La creaci&oacute;n del hombre.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  En el principio cre&oacute; Dios el cielo y la tierra. Y dijo  Dios: &quot;Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los  peces del mar, a las aves del cielo, a los animales dom&eacute;sticos y a todo animal  que se arrastra sobre la tierra&quot;. Y cre&oacute; Dios al hombre a su imagen; a  imagen suya lo cre&oacute;; hombre y mujer los cre&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Y los bendijo Dios y les dijo: &quot;Sean fecundos y multipl&iacute;quense, llenen la  tierra y som&eacute;tanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo  ser viviente que se mueve sobre la tierra&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Y dijo Dios: &quot;He aqu&iacute; que les entrego todas las plantas de semilla que hay  sobre la faz de la tierra, y todos los &aacute;rboles que producen fruto y semilla,  para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las  aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que  respiran, tambi&eacute;n les doy por alimento las verdes plantas&quot;. Y as&iacute; fue. Vio  Dios todo lo que hab&iacute;a hecho y lo encontr&oacute; muy bueno.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>Del salmo 103 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/.. Bendice al Se&ntilde;or, alma m&iacute;a.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Bendice al Se&ntilde;or, alma m&iacute;a; Se&ntilde;or y Dios m&iacute;o, inmensa es tu grandeza. Te vistes  de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de  mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre monta&ntilde;as; junto  al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos;  haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Qu&eacute; numerosas son tus obras, Se&ntilde;or, y todas las hiciste con maestr&iacute;a! La  tierra est&aacute; llena de tus creaturas. Bendice al Se&ntilde;or, alma m&iacute;a. R\/. <\/p>\n<p><em>O bien:<\/em> <\/p>\n<p><strong>Del salmo 32 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. La tierra llena est&aacute; de tus bondades.<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">  Sincera es la palabra del Se&ntilde;or y todas sus acciones son  leales. &Eacute;l ama la justicia y el derecho, la tierra llena est&aacute; de sus bondades.  R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  La palabra del Se&ntilde;or hizo los cielos y su aliento, los astros. Los mares  encerr&oacute; como en un odre y como en una presa, los oc&eacute;anos. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Feliz la naci&oacute;n cuyo Dios es el Se&ntilde;or; dichoso el pueblo que escogi&oacute; por suyo.  Desde el cielo el Se&ntilde;or, atentamente, mira a todos los hombres. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  En el Se&ntilde;or est&aacute; nuestra esperanza, pues &Eacute;l es nuestra ayuda y nuestro amparo.  Mu&eacute;strate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Se&ntilde;or, hemos confiado. R\/. <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>SEGUNDA LECTURA<\/strong><\/p>\n<p><strong>G&eacute;nesis: 22, 1-18<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El sacrificio de nuestro patriarca Abraham.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le  dijo: &quot;&iexcl;Abraham, Abraham!&quot;. &Eacute;l respondi&oacute;: &quot;Aqu&iacute; estoy&quot;. Y  Dios le dijo: &quot;Toma a tu hijo &uacute;nico, Isaac, a quien tanto amas; vete a la  regi&oacute;n de Mor&iacute;a y ofr&eacute;cemelo en sacrificio, en el monte que yo te  indicar&eacute;&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Abraham madrug&oacute;, aparej&oacute; su burro, tom&oacute; consigo a dos de sus criados y a su  hijo Isaac, cort&oacute; le&ntilde;a para el sacrificio y se encamin&oacute; al lugar que Dios le  hab&iacute;a indicado. Al tercer d&iacute;a divis&oacute; a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a  sus criados:<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Qu&eacute;dense aqu&iacute; con el burro; yo ir&eacute; con el muchacho hasta  all&aacute;, para adorar a Dios y despu&eacute;s regresaremos&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Abraham tom&oacute; la le&ntilde;a para el sacrificio, se la carg&oacute; a su hijo Isaac y tom&oacute; en  su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a su padre  Abraham: &quot;&iexcl;Padre!&quot;. &Eacute;l respondi&oacute;: &quot;&iquest;Qu&eacute; quieres, hijo?&quot;. El  muchacho contest&oacute;: &quot;Ya tenemos fuego y le&ntilde;a, pero, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el cordero  para el sacrificio?&quot;. Abraham le contest&oacute;: &quot;Dios nos dar&aacute; el cordero  para el sacrificio, hijo m&iacute;o&quot;. Y siguieron caminando juntos.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Cuando llegaron al sitio que Dios le hab&iacute;a se&ntilde;alado, Abraham levant&oacute; un altar y  acomod&oacute; la le&ntilde;a. Luego at&oacute; a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de  la le&ntilde;a, y tom&oacute; el cuchillo para degollarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Pero el &aacute;ngel del Se&ntilde;or lo llam&oacute; desde el cielo y le dijo: &quot;&iexcl;Abraham,  Abraham!&quot;. &Eacute;l contest&oacute;: &quot;Aqu&iacute; estoy&quot;. El &aacute;ngel le dijo: &quot;No  descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas da&ntilde;o. Ya veo que temes a Dios,  porque no le has negado a tu hijo &uacute;nico&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Abraham levant&oacute; los ojos y vio un camero, enredado por los cuernos en la  maleza. Atrap&oacute; el carnero y lo ofreci&oacute; en sacrificio, en lugar de su hijo.  Abraham puso por nombre a aquel sitio &quot;el Se&ntilde;or provee&quot;, por lo que  aun el d&iacute;a de hoy se dice: &quot;el monte donde el Se&ntilde;or provee&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  El &aacute;ngel del Se&ntilde;or volvi&oacute; a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo:<\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Juro por m&iacute; mismo, dice el Se&ntilde;or, que por haber hecho esto y no haberme  negado a tu hijo &uacute;nico, yo te bendecir&eacute; y multiplicar&eacute; tu descendencia como las  estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistar&aacute;n las  ciudades enemigas. En tu descendencia ser&aacute;n bendecidos todos los pueblos de la  tierra, porque obedeciste a mis palabras.<\/p>\n<p>  <em>O bien: Forma breve<\/em> <\/p>\n<p><strong>G&eacute;nesis: 22, 1-2. 9-13. 15-18<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">  En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo:  &quot;&iexcl;Abraham, Abraham!&quot;. El respondi&oacute;: &quot;Aqu&iacute; estoy&quot;. Y Dios le  dijo: &quot;Toma a tu hijo &uacute;nico, Isaac, a quien tanto amas; vete a la regi&oacute;n  de Moria y ofr&eacute;cemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicar&eacute;&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Cuando llegaron al sitio que Dios le hab&iacute;a se&ntilde;alado, Abraham levant&oacute; un altar y  acomod&oacute; la le&ntilde;a. Luego at&oacute; a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de  la le&ntilde;a, y tom&oacute; el cuchillo para degollarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Pero el &aacute;ngel del Se&ntilde;or lo llam&oacute; desde el cielo y le dijo: &quot;&iexcl;Abraham,  Abraham!&quot;. &Eacute;l contest&oacute;: &quot;Aqu&iacute; estoy&quot;. El &aacute;ngel le dijo: &quot;No  descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas da&ntilde;o. Ya veo que temes a Dios,  porque no le has negado a tu hijo &uacute;nico&quot;. Abraham levant&oacute; los ojos y vio  un camero, enredado por los cuernos en la maleza. Atrap&oacute; el camero y lo ofreci&oacute;  en sacrificio en lugar de su hijo.<\/p>\n<p align=\"justify\">  El &aacute;ngel del Se&ntilde;or volvi&oacute; a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo:  &quot;Juro por mi mismo, dice el Se&ntilde;or, que por haber hecho esto y no haberme  negado a tu hijo &uacute;nico, yo te bendecir&eacute; y multiplicar&eacute; tu descendencia como las  estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistar&aacute;n las  ciudades enemigas. En tu descendencia ser&aacute;n bendecidos todos los pueblos de la  tierra, porque obedeciste a mis palabras&quot;.<strong>&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p><strong>Del salmo 15 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Prot&eacute;geme, Dios m&iacute;o, porque me refugio  en ti.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  El Se&ntilde;or es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida est&aacute; en sus manos.  Tengo siempre presente al Se&ntilde;or y con &Eacute;l a mi lado, jam&aacute;s tropezar&eacute;. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Por eso se me alegran el coraz&oacute;n y el alma y mi cuerpo vivir&aacute; tranquilo, porque  t&uacute; no me abandonar&aacute;s a la muerte, ni dejar&aacute;s que sufra yo la corrupci&oacute;n. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Ens&eacute;&ntilde;ame el camino de la vida, s&aacute;ciame de gozo en tu presencia y de alegr&iacute;a  perpetua junto a ti. R\/. <\/p>\n<p>  <strong>TERCERA LECTURA<\/strong> <\/p>\n<p>  <strong>&Eacute;xodo: 14, 15-15, 1<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Los israelitas entraron en el mar sin mojarse.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  En aquellos d&iacute;as, dijo el Se&ntilde;or a Mois&eacute;s: &quot;&iquest;Por qu&eacute;  sigues clamando a m&iacute;? Diles a los israelitas que se pongan en marcha. Y t&uacute;,  alza tu bast&oacute;n, extiende tu mano sobre el mar y div&iacute;delo, para que los  israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el coraz&oacute;n de los  egipcios para que los persigan, y me cubrir&eacute; de gloria a expensas del fara&oacute;n y  de todo su ej&eacute;rcito, de sus canos y jinetes. Cuando me haya cubierto de gloria  a expensas del fara&oacute;n, de sus carros y jinetes, los egipcios sabr&aacute;n que yo soy  el Se&ntilde;or&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  El &aacute;ngel del Se&ntilde;or, que iba al frente de las huestes de Israel, se coloc&oacute; tras  ellas. Y la columna de nubes que iba adelante, tambi&eacute;n se desplaz&oacute; y se puso a  sus espaldas, entre el campamento de los israelitas y el campamento de los  egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad para otros, y as&iacute; los  ej&eacute;rcitos no trabaron contacto durante toda la noche.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Mois&eacute;s extendi&oacute; la mano sobre el mar, y el Se&ntilde;or hizo soplar durante toda la  noche un fuerte viento del este, que sec&oacute; el mar, y dividi&oacute; las aguas. Los  israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas formaban una  muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecuci&oacute;n  y toda la caballer&iacute;a del fara&oacute;n, sus carros y jinetes, entraron tras ellos en  el mar.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Hacia el amanecer, el Se&ntilde;or mir&oacute; desde la columna de fuego y humo al ej&eacute;rcito  de los egipcios y sembr&oacute; entre ellos el p&aacute;nico. Trab&oacute; las ruedas de sus canos,  de suerte que no avanzaban sino pesadamente. Dijeron entonces los egipcios:  &quot;Huyamos de Israel, porque el Se&ntilde;or lucha en su favor contra Egipto&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces el Se&ntilde;or le dijo a Mois&eacute;s: &quot;Extiende tu mano sobre el mar, para  que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes&quot;. Y  extendi&oacute; Mois&eacute;s su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas volvieron a su  sitio, de suerte que al huir, los egipcios se encontraron con ellas, y el Se&ntilde;or  los derrib&oacute; en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros, a los  jinetes y a todo el ej&eacute;rcito del fara&oacute;n, que se hab&iacute;a metido en el mar para  perseguir a Israel. Ni uno solo se salv&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les  hac&iacute;an muralla a derecha e izquierda. Aquel d&iacute;a salv&oacute; el Se&ntilde;or a Israel de las  manos de Egipto. Israel vio a los egipcios, muertos en la orilla del mar.  Israel vio la mano fuerte del Se&ntilde;or sobre los egipcios, y el pueblo temi&oacute; al  Se&ntilde;or y crey&oacute; en el Se&ntilde;or y en Mois&eacute;s, su siervo. Entonces Mois&eacute;s y los hijos  de Israel cantaron este c&aacute;ntico al Se&ntilde;or. <\/p>\n<p><strong>&Eacute;xodo 15 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Alabemos al Se&ntilde;or por su victoria.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Cantemos al Se&ntilde;or, sublime es su victoria: caballos y jinetes arroj&oacute; en el mar.  Mi fortaleza y mi canto es el Se&ntilde;or, &Eacute;l es mi salvaci&oacute;n; El es mi Dios, y yo lo  alabar&eacute;, es el Dios de mis padres, y yo le cantar&eacute;. R\/<\/p>\n<p align=\"justify\">  El Se&ntilde;or es un guerrero, su nombre es el Se&ntilde;or. Precipit&oacute; en el mar los carros  del fara&oacute;n y a sus guerreros; ahog&oacute; en el Mar Rojo a sus mejores capitanes. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Se&ntilde;or, tu diestra  brilla por su fuerza; tu diestra, Se&ntilde;or, tritura al enemigo. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  T&uacute; llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia, en  el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus  manos. T&uacute;, Se&ntilde;or, reinar&aacute;s para siempre. <\/p>\n<p>  <strong>CUARTA LECTURA<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Isa&iacute;as: 54, 5-14<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Con amor eterno se ha apiadado de ti tu redentor<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;El que te cre&oacute;, te tomar&aacute; por esposa; su nombre es  `Se&ntilde;or de los ej&eacute;rcitos&#8217;. Tu redentor es el Santo de Israel; ser&aacute; llamado &#8216;Dios  de toda la tierra&#8217;. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el  Se&ntilde;or. &iquest;Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, dice tu Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Por un instante te abandon&eacute;, pero con inmensa misericordia te volver&eacute; a tomar.  En un arrebato de ira te ocult&eacute; un instante mi rostro, pero con amor eterno me  he apiadado de ti, dice el Se&ntilde;or, tu redentor.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Me pasa ahora como en los d&iacute;as de No&eacute;: entonces jur&eacute; que las aguas del diluvio  no volver&iacute;an a cubrir la tierra; ahora juro no enojarme ya contra ti ni volver  a amenazarte. Podr&aacute;n desaparecer los montes y hundirse las colinas, pero mi  amor por ti no desaparecer&aacute; y mi alianza de paz quedar&aacute; firme para siempre. Lo  dice el Se&ntilde;or, el que se apiada de ti.<\/p>\n<p align=\"justify\">  T&uacute;, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He aqu&iacute; que  yo mismo coloco tus piedras sobre piedras finas, tus cimientos sobre zafiros;  te pondr&eacute; almenas de rub&iacute; y puertas de esmeralda y murallas de piedras  preciosas.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Todos tus hijos ser&aacute;n disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or, y ser&aacute; grande su prosperidad. Ser&aacute;s  consolidada en la justicia.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Destierra la angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque  ya no se acercar&aacute; a ti&quot;.<\/p>\n<p><strong>Del salmo 29 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Te alabar&eacute;, Se&ntilde;or, eternamente.<\/strong><\/p>\n<p>  Te alabar&eacute;, Se&ntilde;or, pues no dejaste que se rieran de m&iacute; mis enemigos. T&uacute;, Se&ntilde;or,  me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R\/.<\/p>\n<p>  Alaben al Se&ntilde;or quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un  solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por  la ma&ntilde;ana, el j&uacute;bilo. R\/.<\/p>\n<p>  Esc&uacute;chame, Se&ntilde;or, y compad&eacute;cete; Se&ntilde;or, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo  en alegr&iacute;a, te alabar&eacute; por eso eternamente. R\/. <\/p>\n<p><strong>QUINTA LECTURA<\/strong> <\/p>\n<p>  <strong>Isa&iacute;as: 55, 1-11<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Vengan a m&iacute; y vivir&aacute;n. Sellar&eacute; con ustedes una alianza  perpetua.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Esto dice el Se&ntilde;or: &quot;Todos ustedes, los que tienen  sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman;  tomen vino y leche sin pagar. &iquest;Por qu&eacute; gastar el dinero en lo que no es pan y  el salario, en lo que no alimenta? Esc&uacute;chenme atentos y comer&aacute;n bien,  saborear&aacute;n platillos sustanciosos. Pr&eacute;stenme atenci&oacute;n, vengan a m&iacute;, esc&uacute;chenme  y vivir&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Sellar&eacute; con ustedes una alianza perpetua, cumplir&eacute; las promesas que hice a  David. Como a &eacute;l lo puse por testigo ante los pueblos, como pr&iacute;ncipe y soberano  de las naciones, as&iacute; t&uacute; reunir&aacute;s a un pueblo desconocido, y las naciones que no  te conoc&iacute;an acudir&aacute;n a ti, por amor del Se&ntilde;or, tu Dios, por el Santo de Israel,  que te ha honrado.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Busquen al Se&ntilde;or mientras lo pueden encontrar, inv&oacute;quenlo mientras est&aacute; cerca;  que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al  Se&ntilde;or, y &Eacute;l tendr&aacute; piedad; a nuestro Dios, que es rico en perd&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis  caminos. Porque as&iacute; como aventajan los cielos a la tierra, as&iacute; aventajan mis  caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven all&aacute;, sino despu&eacute;s de empapar  la tierra, de fecundarla y hacerla germinar a fin de que d&eacute; semilla para  sembrar y pan para comer, as&iacute; ser&aacute; la palabra que sale de mi boca: no volver&aacute; a  mi sin resultado, sino que har&aacute; mi voluntad y cumplir&aacute; su misi&oacute;n&quot;.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Isa&iacute;as 12 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. El Se&ntilde;or es mi Dios y salvador.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  El Se&ntilde;or es mi Dios y salvador: con &Eacute;l estoy seguro y nada temo. El Se&ntilde;or es mi  protecci&oacute;n y mi fuerza, y ha sido mi salvaci&oacute;n. Sacar&aacute;n agua con gozo de la  fuente de salvaci&oacute;n. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Den gracias al Se&ntilde;or, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus haza&ntilde;as,  proclamen que su nombre es sublime. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Alaben al Se&ntilde;or por sus proezas, an&uacute;ncienlas a toda la tierra. Griten  jubilosos, habitantes de Si&oacute;n, porque el Dios de Israel ha sido grande con  ustedes. R\/. <\/p>\n<p><strong>SEXTA LECTURA<\/strong> <\/p>\n<p>  <strong>Baruc: 3, 9-15. 32-4, 4<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Sigue el camino que te conduce a la luz del Se&ntilde;or.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Escucha, Israel, los mandatos de vida, presta o&iacute;do para  que adquieras prudencia. &iquest;A qu&eacute; se debe, Israel, y que est&eacute;s a&uacute;n en pa&iacute;s enemigo,  que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado por el trato con  los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Es que abandonaste la fuente de la sabidur&iacute;a. Si hubieras seguido los senderos  de Dios, habitar&iacute;as en paz eternamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Aprende d&oacute;nde est&aacute;n la prudencia, la inteligencia y la energ&iacute;a, as&iacute; aprender&aacute;s  d&oacute;nde se encuentra el secreto de vivir larga vida, y d&oacute;nde la luz de los ojos y  la paz. &iquest;Qui&eacute;n es el que hall&oacute; el lugar de la sabidur&iacute;a y tuvo acceso a sus  tesoros? El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha escudri&ntilde;ado.  El que ciment&oacute; la tierra para todos los tiempos, y la pobl&oacute; de animales  cuadr&uacute;pedos; el que env&iacute;a la luz, y ella va, la llama, y temblorosa le obedece;  llama a los astros, que brillan jubilosos en sus puestos de guardia, y ellos le  responden: &quot;Aqu&iacute; estamos&quot;, y refulgen gozosos para aquel que los  hizo. &Eacute;l es nuestro Dios y no hay otro como &Eacute;l; El ha escudri&ntilde;ado los caminos  de la sabidur&iacute;a y se la dio a su hijo Jacob, a Israel, su predilecto. Despu&eacute;s  de esto, ella apareci&oacute; en el mundo y convivi&oacute; con los hombres.<\/p>\n<p align=\"justify\">  La sabidur&iacute;a es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna; los  que la guardan, vivir&aacute;n; los que la abandonan, morir&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Vu&eacute;lvete a ella, Jacob, y abr&aacute;zala; camina hacia la claridad de su luz; no  entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.  Bienaventurados nosotros, Israel, porque lo que agrada al Se&ntilde;or nos ha sido  revelado.<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Del salmo 18 <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>R\/. T&uacute; tienes, Se&ntilde;or, palabras de vida  eterna.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La ley del Se&ntilde;or es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las  palabras del Se&ntilde;or y hacen sabio al sencillo. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  En los mandamientos del Se&ntilde;or hay rectitud y alegr&iacute;a para el coraz&oacute;n; son luz  los preceptos del Se&ntilde;or para alumbrar el camino. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Se&ntilde;or son  verdaderos y enteramente justos. R\/.<br \/>\n  M&aacute;s deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Se&ntilde;or, y m&aacute;s  dulces que la miel de un panal que gotea. R\/. <\/p>\n<p>  <strong>S&Eacute;PTIMA LECTURA<\/strong> <\/p>\n<p><strong>Ezequiel: 36, 16-28<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Los rociar&eacute; con agua pura y les dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  En aquel tiempo, me fue dirigida la palabra del Se&ntilde;or en  estos t&eacute;rminos: &quot;Hijo de hombre, cuando los de la casa de Israel habitaban  en su tierra, la mancharon con su conducta y con sus obras; como inmundicia fue  su proceder ante mis ojos. Entonces descargu&eacute; mi furor contra ellos, por la  sangre que hab&iacute;an derramado en el pa&iacute;s y por haberlo profanado con sus  idolatr&iacute;as. Los dispers&eacute; entre las naciones y anduvieron errantes por todas las  tierras. Los juzgu&eacute; seg&uacute;n su conducta, seg&uacute;n sus acciones los sentenci&eacute;. Y en  las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo que  de ellos se dijera: `&Eacute;ste es el pueblo del Se&ntilde;or, y ha tenido que salir de su  tierra&#8217;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profan&oacute; entre las naciones a  donde lleg&oacute;, me he compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel: &#8216;Esto dice  el Se&ntilde;or: no lo hago por ustedes, casa de Israel. Yo mismo mostrar&eacute; la santidad  de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones. Entonces ellas  reconocer&aacute;n que yo soy el Se&ntilde;or, cuando, por medio de ustedes les haga ver mi  santidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los sacar&eacute; a ustedes de entre las naciones, los reunir&eacute; de todos los pa&iacute;ses y  los llevar&eacute; a su tierra. Los rociar&eacute; con agua pura y quedar&aacute;n purificados; los  purificar&eacute; de todas sus inmundicias e idolatr&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Les dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo y les infundir&eacute; un esp&iacute;ritu nuevo; arrancar&eacute; de  ustedes el coraz&oacute;n de piedra y les dar&eacute; un coraz&oacute;n de carne. Les infundir&eacute; mi  esp&iacute;ritu y los har&eacute; vivir seg&uacute;n mis preceptos y guardar y cumplir mis  mandamientos. Habitar&aacute;n en la tierra que di a sus padres; ustedes ser&aacute;n mi  pueblo y yo ser&eacute; su Dios&#8217;&quot;.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>De los salmos 41 y 42 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Estoy sediento del Dios que da  la vida.<\/strong><\/p>\n<p>  Como el venado busca el agua de los r&iacute;os, as&iacute;, cansada, mi alma te busca a ti,  Dios m&iacute;o. R\/.<\/p>\n<p>  Del Dios que da la vida est&aacute; mi ser sediento. &iquest;Cu&aacute;ndo ser&aacute; posible ver de nuevo  su templo? R\/.<\/p>\n<p>  Recuerdo cuando &iacute;bamos a casa del Se&ntilde;or, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios.  R\/.<\/p>\n<p>  Env&iacute;ame, Se&ntilde;or, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi gu&iacute;a y hasta  tu monte santo me conduzcan, all&iacute; donde t&uacute; habitas. R\/.<\/p>\n<p>  Al altar del Se&ntilde;or me acercar&eacute; al Dios que es mi alegr&iacute;a, y a mi Dios, el  Se&ntilde;or, le dar&eacute; gracias al comp&aacute;s de la c&iacute;tara. R\/. <\/p>\n<p><em>O bien, cuando hay bautizos:<\/em> <\/p>\n<p><strong>Isa&iacute;as 12 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. El Se&ntilde;or es mi Dios y salvador.<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">  El Se&ntilde;or es mi Dios y salvador, con &Eacute;l estoy seguro y  nada temo. El Se&ntilde;or es mi protecci&oacute;n y mi fuerza y ha sido mi salvaci&oacute;n.  Sacar&aacute;n agua con gozo de la fuente de salvaci&oacute;n. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Den gracias al Se&ntilde;or, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus haza&ntilde;as,  proclamen que su nombre es sublime. R\/.<br \/>\n  Alaben al Se&ntilde;or por sus proezas, an&uacute;ncienlas a toda la tierra. Griten  jubilosos, habitantes de Si&oacute;n, porque el Dios de Israel ha sido grande con  ustedes. R\/. <\/p>\n<p><em>O bien:<\/em><\/p>\n<p><strong>Del salmo 50 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Crea en m&iacute;, Se&ntilde;or, un coraz&oacute;n puro.<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">  Crea en m&iacute;, Se&ntilde;or, un coraz&oacute;n puro, un esp&iacute;ritu nuevo  para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Se&ntilde;or, lejos de ti, ni retires de  m&iacute; tu santo esp&iacute;ritu. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Devu&eacute;lveme tu salvaci&oacute;n, que regocija, y mant&eacute;n en m&iacute; un alma generosa.  Ense&ntilde;ar&eacute; a los descarriados tus caminos y volver&aacute;n a ti los pecadores. R\/.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">  T&uacute;, Se&ntilde;or, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto,  no te agradar&iacute;a. Un coraz&oacute;n contrito te presento, y a un coraz&oacute;n contrito, t&uacute;  nunca lo desprecias. R\/. <\/p>\n<p>\n<strong>EP&Iacute;STOLA<\/strong> <\/p>\n<p><strong>Romanos: 6, 3-11<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no  morir&aacute; nunca.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Hermanos: &iquest;no saben ustedes que todos los que hemos sido  incorporados a Cristo Jes&uacute;s por medio del bautismo, hemos sido incorporados a  &Eacute;l en su muerte?<\/p>\n<p align=\"justify\">  En efecto, por el bautismo finillos sepultados con &Eacute;l en su muerte, para que,  as&iacute; como Cristo resucit&oacute; de entre los muertos por la gloria del Padre, as&iacute;  tambi&eacute;n nosotros llevemos una vida nueva.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Porque, si hemos estado &iacute;ntimamente unidos a &Eacute;l por una muerte semejante a la  suya, tambi&eacute;n lo estaremos en su resurrecci&oacute;n. Sabemos que nuestro hombre viejo  fue crucificado con Cristo, para que el cuerpo del pecado quedara destruido, a  fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto queda libre del  pecado.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que tambi&eacute;n  viviremos con &Eacute;l; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los  muertos, ya no morir&aacute; nunca. La muerte ya no tiene dominio sobre &Eacute;l, porque al  morir, muri&oacute; al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para  Dios. Lo mismo ustedes, consid&eacute;rense muertos al pecado y vivos para Dios en  Cristo Jes&uacute;s, Se&ntilde;or nuestro.<strong>&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Del salmo 117 <\/strong><\/p>\n<p><strong>R\/. Aleluya, aleluya.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">  Te damos gracias, Se&ntilde;or, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna.  Diga la casa de Israel: &quot;Su misericordia es eterna&#8217;. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  La diestra del Se&ntilde;or es poderosa, la diestra del Se&ntilde;or es nuestro orgullo. No  morir&eacute;, continuar&eacute; viviendo, para contar lo que el Se&ntilde;or ha hecho. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es  obra de la mano del Se&ntilde;or, es un milagro patente. R\/. <\/p>\n<p><strong>San Marcos: 16, 1-7<\/strong> <\/p>\n<p><strong><em>Jes&uacute;s de Nazaret, que fue crucificado, resucit&oacute;.<\/em> <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Transcurrido el s&aacute;bado, Mar&iacute;a Magdalena, Mar&iacute;a (la  madre de Santiago) y Salom&eacute;, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jes&uacute;s.  Muy de madrugada, el primer d&iacute;a de la semana, a la salida del sol, se  dirigieron al sepulcro. Por el camino se dec&iacute;an unas a otras: &quot;&iquest;Qui&eacute;n nos  quitar&aacute; la piedra de la entrada del sepulcro?&quot;. Al llegar, vieron que la  piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una t&uacute;nica blanca,  sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero &eacute;l les dijo: &quot;No  se espanten. Buscan a Jes&uacute;s de Nazaret el que fue crucificado. No est&aacute; aqu&iacute;; ha  resucitado. Miren el sitio donde lo hab&iacute;an puesto. Ahora vayan a decirles a sus  disc&iacute;pulos y a Pedro: &#8216;El ir&aacute; delante de ustedes a Galilea. All&aacute; lo ver&aacute;n, como  &Eacute;l les dijo&#8217;&quot;.<\/p>\n<p>Source: Lecturas para la misa de hoy<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIGILIA PASCUAL (RESURRECCI&Oacute;N) G&eacute;nesis: 1, 1-2, 2 Vio Dios todo lo que hab&iacute;a hecho y lo encontr&oacute; muy bueno. 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