{"id":2108,"date":"2017-04-09T03:00:00","date_gmt":"2017-04-09T09:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/codemar.net\/podcast\/?p=2108"},"modified":"2017-04-09T03:00:00","modified_gmt":"2017-04-09T09:00:00","slug":"lectura-misa-del-dia-domingo-abril-09-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/codemar.net\/podcast\/lectura-misa-del-dia-domingo-abril-09-2017\/","title":{"rendered":"Lectura Misa del Dia Domingo Abril 09 2017"},"content":{"rendered":"<p><!--\n.style2 {color: #9900CC}\n.style3 {color: #9900CC; font-style: italic; }\n--><\/p>\n<p><span class=\"style2\"><strong>DOMINGO DE RAMOS<\/strong> <br \/>\n<\/span><br \/>\n    <strong>Del libro del profeta Isa&iacute;as: 50, 4-7<\/strong> <\/p>\n<p class=\"style2\"><em>No apart&eacute; mi rostro de los insultos, y s&eacute; que no  quedar&eacute; avergonzado.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">  En  aquel entonces, dijo Isa&iacute;as: &quot;El Se&ntilde;or me ha dado una lengua experta, para  que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Ma&ntilde;ana tras ma&ntilde;ana, el Se&ntilde;or despierta mi o&iacute;do, para que escuche yo, como  disc&iacute;pulo. El Se&ntilde;or Dios me ha hecho o&iacute;r sus palabras y yo no he opuesto  resistencia ni me he echado para atr&aacute;s. Ofrec&iacute; la espalda a los que me  golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No apart&eacute; mi rostro de  los insultos y salivazos.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Pero el Se&ntilde;or me ayuda, por eso no quedar&eacute; confundido, por eso endurec&iacute; mi  rostro como roca y s&eacute; que no quedar&eacute; avergonzado&quot;. <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Del salmo 21 <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"style3\">R\/. Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has  abandonado?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Todos los que me ven, de m&iacute; se burlan; me hacen gestos y dicen: &quot;Confiaba  en el Se&ntilde;or, pues que &Eacute;l lo salve; si de veras lo ama, que lo libre&quot;. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros. Mis manos y mis pies  han taladrado y se pueden contar todos mis huesos. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Reparten entre s&iacute; mis vestiduras y se juegan mi t&uacute;nica a los dados. Se&ntilde;or,  auxilio m&iacute;o, ven y ay&uacute;dame, no te quedes de m&iacute; tan alejado. R\/.<\/p>\n<p align=\"justify\">  A mis hermanos contar&eacute; tu gloria y en la asamblea alabar&eacute; tu nombre. Que alaben  al Se&ntilde;or los que lo temen. Que el pueblo de Israel siempre lo adore. R\/. <\/p>\n<p>  <strong>Filipenses: 2,  6-11<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"style2\"><em>Cristo se humill&oacute; a s&iacute; mismo; por eso Dios lo exalt&oacute;.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">  Cristo  Jes&uacute;s, siendo Dios, no consider&oacute; que deb&iacute;a aferrarse a las prerrogativas de su  condici&oacute;n divina, sino que, por el contrario, se anonad&oacute; a s&iacute; mismo, tomando la  condici&oacute;n de siervo, y se hizo semejante a los hombres. As&iacute;, hecho uno de  ellos, se humill&oacute; a s&iacute; mismo y por obediencia acept&oacute; incluso la muerte, y una  muerte de cruz.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Por eso Dios lo exalt&oacute; sobre todas las cosas y le otorg&oacute; el nombre que est&aacute;  sobre todo nombre, para que, al nombre de Jes&uacute;s, todos doblen la rodilla en el  cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan p&uacute;blicamente que  Jesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre. <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>PASI&Oacute;N DE NUESTRO SE&Ntilde;OR JESUCRISTO SEG&Uacute;N SAN MATEO  (26, 14-27, 66)<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"style2\"><em>&iquest;Cu&aacute;nto me dan si les entrego a Jes&uacute;s?<\/em> <\/p>\n<p align=\"justify\">  En  aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos  sacerdotes y les dijo: &quot;&iquest;Cu&aacute;nto me dan si les entrego a Jes&uacute;s?&quot; Ellos  quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando  una oportunidad para entreg&aacute;rselo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;D&oacute;nde quieres que te preparemos la cena de Pascua?<\/p>\n<p align=\"justify\">  El primer d&iacute;a de la fiesta de los panes &Aacute;zimos, los disc&iacute;pulos se acercaron a  Jes&uacute;s y le preguntaron: &quot;&iquest;D&oacute;nde quieres que te preparemos la cena de  Pascua?&quot;. El respondi&oacute;: &quot;Vayan a la ciudad, a casa de fulano y  d&iacute;ganle: &#8216;El Maestro dice: Mi hora est&aacute; ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con  mis disc&iacute;pulos en tu casa&#8217; &quot;. Ellos hicieron lo que Jes&uacute;s les hab&iacute;a  ordenado y prepararon la cena de Pascua.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">  Uno de ustedes va a entregarme<\/p>\n<p align=\"justify\">  Al atardecer, se sent&oacute; a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo:  &quot;Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme&quot;. Ellos se  pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: &quot;&iquest;Acaso soy  yo, Se&ntilde;or?&quot; &Eacute;l respondi&oacute;: &quot;El que moja su pan en el mismo plato que  yo, &eacute;se va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como est&aacute;  escrito de &eacute;l; pero &iexcl;ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser  entregado! M&aacute;s le valiera a ese hombre no haber nacido&quot;. Entonces pregunt&oacute;  Judas, el que lo iba a entregar: &quot;&iquest;Acaso soy yo, Maestro?&quot; Jes&uacute;s le  respondi&oacute;: &quot;T&uacute; lo has dicho&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&Eacute;ste es mi Cuerpo. &Eacute;sta es mi Sangre<\/p>\n<p align=\"justify\">  Durante la cena, Jes&uacute;s tom&oacute; un pan, y pronunciada la bendici&oacute;n, lo parti&oacute; y lo  dio a sus disc&iacute;pulos, diciendo: &quot;Tomen y coman. Este es mi Cuerpo&quot;.  Luego tom&oacute; en sus manos una copa de vino, y pronunciada la acci&oacute;n de gracias,  la pas&oacute; a sus disc&iacute;pulos, diciendo: &quot;Beban todos de ella, porque &eacute;sta es  mi Sangre, Sangre de la nueva alianza, que ser&aacute; derramada por todos, para el  perd&oacute;n de los pecados. Les digo que ya no beber&eacute; m&aacute;s del fruto de la vid, hasta  el d&iacute;a en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Herir&eacute; al pastor y se dispersar&aacute;n las ovejas<\/p>\n<p align=\"justify\">  Despu&eacute;s de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces  Jes&uacute;s les dijo: &quot;Todos ustedes se van a escandalizar de m&iacute; esta noche,  porque est&aacute; escrito: Herir&eacute; al pastor y se dispersar&aacute;n las ovejas del reba&ntilde;o.  Pero despu&eacute;s de que yo resucite, ir&eacute; delante de ustedes a Galilea&quot;.  Entonces Pedro le replic&oacute;: &quot;Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca  me escandalizar&eacute;&quot;. Jes&uacute;s le dijo: &quot;Yo te aseguro que esta misma  noche, antes de que el gallo cante, me habr&aacute;s negado tres veces&quot;. Pedro le  replic&oacute;: &quot;Aunque tenga que morir contigo, no te negar&eacute;&quot;. Y lo mismo  dijeron todos los disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Comenz&oacute; a sentir tristeza y angustia<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces Jes&uacute;s fue con ellos a un lugar llamado Getseman&iacute; y dijo a los  disc&iacute;pulos: &quot;Qu&eacute;dense aqu&iacute; mientras yo voy a orar m&aacute;s all&aacute;&quot;. Se llev&oacute;  consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenz&oacute; a sentir tristeza y  angustia. Entonces les dijo: &quot;Mi alma est&aacute; llena de una tristeza mortal.  Qu&eacute;dense aqu&iacute; y velen conmigo&quot;. Avanz&oacute; unos pasos m&aacute;s, se postr&oacute; rostro en  tierra y comenz&oacute; a orar, diciendo: &quot;Padre m&iacute;o, si es posible, que pase de  m&iacute; este c&aacute;liz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres t&uacute;&quot;.  Volvi&oacute; entonces a donde estaban los disc&iacute;pulos y los encontr&oacute; dormidos. Dijo a  Pedro: &quot;&iquest;No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no  caer en la tentaci&oacute;n, porque el esp&iacute;ritu est&aacute; pronto, pero la carne es  d&eacute;bil&quot;. Y alej&aacute;ndose de nuevo, se puso a orar, diciendo: &quot;Padre m&iacute;o,  si este c&aacute;liz no puede pasar sin que yo lo beba, h&aacute;gase tu voluntad&quot;.  Despu&eacute;s volvi&oacute; y encontr&oacute; a sus disc&iacute;pulos otra vez dormidos, porque ten&iacute;an los  ojos cargados de sue&ntilde;o. Los dej&oacute; y se fue a orar de nuevo, por tercera vez,  repitiendo las mismas palabras. Despu&eacute;s de esto, volvi&oacute; a donde estaban los  disc&iacute;pulos y les dijo: &quot;Duerman ya y descansen. He aqu&iacute; que llega la hora  y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. &iexcl;Lev&aacute;ntense!  &iexcl;Vamos! Ya est&aacute; aqu&iacute; el que me va a entregar&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Echaron mano a Jes&uacute;s y lo aprehendieron<\/p>\n<p align=\"justify\">  Todav&iacute;a estaba hablando Jes&uacute;s, cuando lleg&oacute; Judas, uno de los Doce, seguido de  una chusma numerosa con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los  ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les hab&iacute;a dado esta se&ntilde;al:  &quot;Aquel a quien yo le d&eacute; un beso, &eacute;se es. Apreh&eacute;ndanlo&quot;. Al instante  se acerc&oacute; a Jes&uacute;s y le dijo: &quot;&iexcl;Buenas noches, Maestro!&quot; Y lo bes&oacute;.  Jes&uacute;s le dijo: &quot;Amigo, &iquest;es esto a lo que has venido?&quot; Entonces se  acercaron a Jes&uacute;s, le echaron mano y lo apresaron.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Uno de los que estaban con Jes&uacute;s, sac&oacute; la espada, hiri&oacute; a un criado del sumo  sacerdote y le cort&oacute; una oreja. Le dijo entonces Jes&uacute;s: &quot;Vuelve la espada  a su lugar, pues quien usa la espada, a espada morir&aacute;. &iquest;No crees que si yo se  lo pidiera a mi Padre, &Eacute;l pondr&iacute;a ahora mismo a mi disposici&oacute;n m&aacute;s de doce  legiones de &aacute;ngeles? Pero, &iquest;c&oacute;mo se cumplir&iacute;an entonces las Escrituras, que  dicen que as&iacute; debe suceder?&quot; Enseguida dijo Jes&uacute;s a aquella chusma:  &quot;&iquest;Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y palos?  Todos los d&iacute;as yo ense&ntilde;aba, sentado en el templo, y no me aprehendieron. Pero  todo esto ha sucedido para que se cumplieran las predicciones de los profetas&quot;.  Entonces todos los disc&iacute;pulos lo abandonaron y huyeron.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Ver&aacute;n al Hijo del hombre sentado a la derecha de Dios<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los que aprehendieron a Jes&uacute;s lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caif&aacute;s,  donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue siguiendo de  lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entr&oacute; y se sent&oacute; con los criados  para ver en qu&eacute; paraba aquello.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los sumos sacerdotes y todo el sanedr&iacute;n andaban buscando un falso testimonio  contra Jes&uacute;s, con &aacute;nimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se  presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron:  &quot;&Eacute;ste dijo: &#8216;Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres d&iacute;as  &quot;. Entonces el sumo sacerdote se levant&oacute; y le dijo: &quot;&iquest;No respondes  nada a lo que &eacute;stos atestiguan en contra tuya?&quot; Como Jes&uacute;s callaba, el  sumo sacerdote le dijo: &quot;Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si t&uacute;  eres el Mes&iacute;as, el Hijo de Dios&quot;. Jes&uacute;s le respondi&oacute;: &quot;T&uacute; lo has  dicho. Adem&aacute;s, yo les declaro que pronto ver&aacute;n al Hijo del hombre, sentado a la  derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces el sumo sacerdote rasg&oacute; sus vestiduras y exclam&oacute;: &quot;&iexcl;Ha  blasfemado! &iquest;Qu&eacute; necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han o&iacute;do la  blasfemia. &iquest;Qu&eacute; les parece?&quot; Ellos respondieron: &quot;Es reo de  muerte&quot;. Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas.  Otros lo golpeaban, diciendo: &quot;Adivina qui&eacute;n es el que te ha  pegado&quot;.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">  Antes de que el gallo cante, me habr&aacute;s negado tres veces<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le acerc&oacute; y  le dijo: &quot;T&uacute; tambi&eacute;n estabas con Jes&uacute;s, el galileo&quot;. Pero &eacute;l lo neg&oacute;  ante todos, diciendo: &quot;No s&eacute; de qu&eacute; me est&aacute;s hablando&quot;. Ya se iba  hacia el zagu&aacute;n, cuando lo vio otra criada y dijo a los que estaban ah&iacute;:  &quot;Tambi&eacute;n &eacute;se andaba con Jes&uacute;s, el nazareno&quot;. &Eacute;l de nuevo lo neg&oacute; con  juramento: &quot;No conozco a ese hombre&quot;. Poco despu&eacute;s se acercaron a  Pedro los que estaban ah&iacute; y le dijeron: &quot;No cabe duda de que t&uacute; tambi&eacute;n  eres de ellos, pues hasta tu modo de hablar te delata&quot;. Entonces &eacute;l  comenz&oacute; a echar maldiciones y a jurar que no conoc&iacute;a a aquel hombre. Y en aquel  momento cant&oacute; el gallo. Entonces se acord&oacute; Pedro de que Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho:  &#8216;Antes de que cante el gallo, me habr&aacute;s negado tres veces&#8217;. Y saliendo de ah&iacute;  se solt&oacute; a llorar amargamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Llevaron a Jes&uacute;s ante el procurador Poncio Pilato<\/p>\n<p align=\"justify\">  Llegada la ma&ntilde;ana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo  celebraron consejo contra Jes&uacute;s para darle muerte. Despu&eacute;s de atarlo, lo  llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo entregaron.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces Judas, el que lo hab&iacute;a entregado, viendo que Jes&uacute;s hab&iacute;a sido  condenado a muerte, devolvi&oacute; arrepentido las treinta monedas de plata a los  sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: &quot;Pequ&eacute;, entregando la sangre  de un inocente&quot;. Ellos dijeron: &quot;&iquest;Y a nosotros qu&eacute; nos importa? All&aacute;  t&uacute;&quot;. Entonces Judas arroj&oacute; las monedas de plata en el templo, se fue y se  ahorc&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  No es l&iacute;cito juntarlas con el dinero de las limosnas<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: &quot;No es l&iacute;cito  juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son precio de sangre&quot;.  Despu&eacute;s de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero, para sepultar  ah&iacute; a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta el d&iacute;a de hoy  &quot;Campo de sangre&quot;. As&iacute; se cumpli&oacute; lo que dijo el profeta Jerem&iacute;as:  Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron  precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del alfarero, seg&uacute;n  lo que me orden&oacute; el Se&ntilde;or&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Eres t&uacute; el rey de los jud&iacute;os?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Jes&uacute;s compareci&oacute; ante el procurador, Poncio Pilato, quien le pregunt&oacute;:  &quot;&iquest;Eres t&uacute; el rey de los jud&iacute;os?&quot; Jes&uacute;s respondi&oacute;: &quot;T&uacute; lo has  dicho&quot;. Pero nada respondi&oacute; a las acusaciones que le hac&iacute;an los sumos  sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: &quot;&iquest;No oyes todo lo que  dicen contra ti?&quot; Pero El nada respondi&oacute;, hasta el punto de que el  procurador se qued&oacute; muy extra&ntilde;ado. Con ocasi&oacute;n de la fiesta de la Pascua, el  procurador sol&iacute;a conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran.  Ten&iacute;an entonces un preso famoso, llamado Barrab&aacute;s. Dijo, pues, Pilato a los ah&iacute;  reunidos: &quot;&iquest;A qui&eacute;n quieren que les deje en libertad: a Barrab&aacute;s o a  Jes&uacute;s, que se dice el Mes&iacute;as?&quot; Pilato sab&iacute;a que se lo hab&iacute;an entregado por  envidia.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Estando &eacute;l sentado en el tribunal, su mujer mand&oacute; decirle: &quot;No te metas  con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sue&ntilde;os por su causa&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la  muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrab&aacute;s y la muerte de Jes&uacute;s. As&iacute;,  cuando el procurador les pregunt&oacute;: &quot;&iquest;A cu&aacute;l de los dos quieren que les  suelte?&quot;, ellos respondieron: &quot;A Barrab&aacute;s&quot;. Pilato les dijo:  &quot;&iquest;Y qu&eacute; voy a hacer con Jes&uacute;s, que se dice el Mes&iacute;as?&quot; Respondieron  todos: &quot;Crucif&iacute;calo&quot;. Pilato pregunt&oacute;: &quot;Pero, &iquest;qu&eacute; e mal ha  hecho?&quot; Mas ellos segu&iacute;an gritando cada vez con m&aacute;s fuerza:  &quot;&iexcl;Crucif&iacute;calo!&quot; Entonces Pilato, viendo que nada consegu&iacute;a y que  crec&iacute;a el tumulto, pidi&oacute; agua y se lav&oacute; las manos ante el pueblo, diciendo:  &quot;Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. All&aacute;  ustedes&quot;. Todo el pueblo respondi&oacute;: &quot;&iexcl;Que su sangre caiga sobre  nosotros y sobre nuestros hijos!&quot; Entonces Pilato puso en libertad a  Barrab&aacute;s. En cambio a Jes&uacute;s lo hizo azotar y lo entreg&oacute; para que lo  crucificaran.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Viva el rey de los jud&iacute;os!<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los soldados del procurador llevaron a Jes&uacute;s al pretorio y reunieron alrededor  de &Eacute;l a todo el batall&oacute;n. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de p&uacute;rpura,  trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una  ca&ntilde;a en su mano derecha y, arrodill&aacute;ndose ante &Eacute;l, se burlaban diciendo:  &quot;&iexcl;Viva el rey de los jud&iacute;os!&quot;, y le escup&iacute;an. Luego, quit&aacute;ndole la  ca&ntilde;a, lo golpeaban con ella en la cabeza. Despu&eacute;s de que se burlaron de &Eacute;l, le  quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Juntamente con &Eacute;l crucificaron a dos ladrones<\/p>\n<p align=\"justify\">  Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Sim&oacute;n, y lo obligaron a  llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado G&oacute;lgota, es decir, &quot;Lugar de  la Calavera&quot;, le dieron a beber a Jes&uacute;s vino mezclado con hiel; &Eacute;l lo  prob&oacute;, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus  vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ah&iacute; para custodiarlo. Sobre  su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: &#8216;&Eacute;ste es Jes&uacute;s, el rey  de los jud&iacute;os&#8217;. Juntamente con &Eacute;l, crucificaron a dos ladrones, uno a su  derecha y el otro a su izquierda.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los que pasaban por ah&iacute; lo insultaban moviendo la cabeza y grit&aacute;ndole:  &quot;T&uacute;, que destruyes el templo y en tres d&iacute;as lo reedificas, s&aacute;lvate a ti  mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz&quot;. Tambi&eacute;n se burlaban de  &Eacute;l los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: &quot;Ha  salvado a otros y no puede salvarse a s&iacute; mismo. Si es el rey de Israel, que baje  de la cruz y creeremos en &Eacute;l. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve  ahora, si es que de verdad lo ama, pues &Eacute;l ha dicho: &#8216;Soy el Hijo de Dios&#8217;  &quot;. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.<\/p>\n<p align=\"justify\">  El&iacute;, El&iacute;, &iquest;lem&aacute; sabactan&iacute;?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Desde el mediod&iacute;a hasta las tres de la tarde, se oscureci&oacute; toda aquella tierra.  Y alrededor de las tres, Jes&uacute;s exclam&oacute; con fuerte voz: &quot;El&iacute;, El&iacute;, &iquest;lem&aacute;  sabactan&iacute;?&quot;, que quiere decir: &quot;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has  abandonado?&quot; Algunos de los presentes, al o&iacute;rlo, dec&iacute;an: &quot;Est&aacute;  llamando a El&iacute;as&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empap&oacute; en vinagre  y sujet&aacute;ndola a una ca&ntilde;a, le ofreci&oacute; de beber. Pero los otros le dijeron:  &quot;D&eacute;jalo. Vamos a ver si viene El&iacute;as a salvarlo&quot;. Entonces Jes&uacute;s,  dando de nuevo un fuerte grito, expir&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Aqu&iacute; todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces el velo del templo se rasg&oacute; en dos partes, de arriba a abajo, la  tierra tembl&oacute; y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron  muchos justos que hab&iacute;an muerto, y despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s,  entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el  oficial y los que estaban con &eacute;l custodiando a Jes&uacute;s, al ver el terremoto y las  cosas que ocurr&iacute;an, se llenaron de un gran temor y dijeron:  &quot;Verdaderamente &eacute;ste era Hijo de Dios&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Estaban tambi&eacute;n all&iacute;, mirando desde lejos, muchas de las mujeres que hab&iacute;an  seguido a Jes&uacute;s desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban Maria  Magdalena, Mar&iacute;a, la madre de Santiago y de Jos&eacute;, y la madre de los hijos de  Zebedeo.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Jos&eacute; tom&oacute; el cuerpo de Jes&uacute;s y lo deposit&oacute; en un sepulcro nuevo<\/p>\n<p align=\"justify\">  Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jos&eacute;, que se hab&iacute;a hecho  tambi&eacute;n disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s. Se present&oacute; a Pilato y le pidi&oacute; el cuerpo de Jes&uacute;s,  y Pilato dio orden de que se lo entregaran. Jos&eacute; tom&oacute; el cuerpo, lo envolvi&oacute; en  una s&aacute;bana limpia y lo deposit&oacute; en un sepulcro nuevo, que hab&iacute;a hecho excavar  en la roca para s&iacute; mismo. Hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del  sepulcro y se retir&oacute;. Estaban ah&iacute; Maria Magdalena y la otra Mar&iacute;a, sentadas  frente al sepulcro.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Tomen un pelot&oacute;n de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como quieran<\/p>\n<p align=\"justify\">  Al otro d&iacute;a, el siguiente de la preparaci&oacute;n de la Pascua, los sumos sacerdotes  y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: &quot;Se&ntilde;or, nos hemos  acordado de que ese impostor, estando a&uacute;n en vida, dijo: &#8216;A los tres d&iacute;as  resucitar&eacute;&#8217;. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer d&iacute;a; no sea que  vengan sus disc&iacute;pulos, lo roben y digan luego al pueblo: &#8216;Resucit&oacute; de entre los  muertos&#8217;, porque esta &uacute;ltima impostura ser&iacute;a peor que la primera&quot;. Pilato  les dijo: &quot;Tomen un pelot&oacute;n de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como  ustedes quieran&quot;. Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, poniendo un sello  sobre la puerta y dejaron ah&iacute; la guardia.<\/p>\n<p>  <strong>O bien: Forma breve<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>PASI&Oacute;N DE NUESTRO SE&Ntilde;OR JESUCRISTO SEG&Uacute;N SAN MATEO:  (27, 11-54)<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"style2\">&iquest;Eres  t&uacute; el rey de los jud&iacute;os?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Jes&uacute;s compareci&oacute; ante el procurador, Poncio Pilato, quien le pregunt&oacute;:  &quot;&iquest;Eres t&uacute; el rey de los jud&iacute;os?&quot; Jes&uacute;s respondi&oacute;: &quot;T&uacute; lo has  dicho&quot;. Pero nada respondi&oacute; a las acusaciones que le hac&iacute;an los sumos  sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: &quot;&iquest;No oyes todo lo que  dicen contra ti?&quot; Pero El nada respondi&oacute;, hasta el punto de que el procurador  se qued&oacute; muy extra&ntilde;ado. Con ocasi&oacute;n de la fiesta de la Pascua, el procurador  sol&iacute;a conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Ten&iacute;an  entonces un preso famoso, llamado Barrab&aacute;s. Dijo, pues, Pilato a los ah&iacute;  reunidos: &quot;&iquest;A qui&eacute;n quieren que les deje en libertad: a Barrab&aacute;s o a  Jes&uacute;s, que se dice el Mes&iacute;as?&quot; Pilato sab&iacute;a que se lo hab&iacute;an entregado por  envidia.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Estando &eacute;l sentado en el tribunal, su mujer mand&oacute; decirle: &quot;No te metas  con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sue&ntilde;os por su causa&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la  muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrab&aacute;s y la muerte de Jes&uacute;s. As&iacute;,  cuando el procurador les pregunt&oacute;: &quot;&iquest;A cu&aacute;l de los dos quieren que les  suelte?&quot;, ellos respondieron: &quot;A Barrab&aacute;s&quot;. Pilato les dijo:  &quot;&iquest;Y qu&eacute; voy a hacer con Jes&uacute;s, que se dice el Mes&iacute;as?&quot; Respondieron  todos: &quot;Crucif&iacute;calo&quot;. Pilato pregunt&oacute;: &quot;Pero, &iquest;qu&eacute; mal ha  hecho?&quot; Mas ellos segu&iacute;an gritando cada vez con m&aacute;s fuerza:  &quot;&iexcl;Crucif&iacute;calo!&quot; Entonces Pilato, viendo que nada consegu&iacute;a y que  crec&iacute;a el tumulto, pidi&oacute; agua y se lav&oacute; las manos ante el pueblo, diciendo:  &quot;Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. All&aacute;  ustedes&quot;. Todo el pueblo respondi&oacute;: &quot;&iexcl;Que su sangre caiga sobre  nosotros y sobre nuestros hijos!&quot; Entonces Pilato puso en libertad a  Barrab&aacute;s. En cambio a Jes&uacute;s lo hizo azotar y lo entreg&oacute; para que lo  crucificaran.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Viva el rey de los jud&iacute;os!<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los soldados del procurador llevaron a Jes&uacute;s al pre- torio y reunieron  alrededor de &Eacute;l a todo el batall&oacute;n. Lo desnudaron, le echaron encima un manto  de p&uacute;rpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le  pusieron una ca&ntilde;a en su mano derecha, y arrodill&aacute;ndose ante &eacute;l, se burlaban  diciendo: &quot;&iexcl;Viva el rey de los jud&iacute;os!&quot;, y le escup&iacute;an. Luego,  quit&aacute;ndole la ca&ntilde;a, lo golpeaban c ella en la cabeza. Despu&eacute;s de que se  burlaron de &Eacute;l, quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a  crucificar.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Juntamente con &Eacute;l crucificaron a dos ladrones<\/p>\n<p align=\"justify\">  Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llama Sim&oacute;n, y lo obligaron a  llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado G&oacute;lgota, es decir, &quot;Lugar de  la Calavera&quot;, le diera beber a Jes&uacute;s vino mezclado con hiel; &Eacute;l lo prob&oacute;,  pe no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos,  echando suertes, y se quedaron sentados a para custodiarlo. Sobre su cabeza  pusieron por escrito causa de su condena: &#8216;&Eacute;ste es Jes&uacute;s, el rey de los  jud&iacute;os&#8217;. Juntamente con &Eacute;l, crucificaron a dos ladrones, uno a s derecha y el  otro a su izquierda.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz<\/p>\n<p align=\"justify\">  Los que pasaban por ah&iacute; lo insultaban moviendo cabeza y grit&aacute;ndole: &quot;T&uacute;,  que destruyes el templo y e tres d&iacute;as lo reedificas, s&aacute;lvate a ti mismo; si  eres el Hijo de Dios, baja de la cruz&quot;. Tambi&eacute;n se burlaban de &Eacute;l los  sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo &quot;Ha salvado a  otros y no puede salvarse a s&iacute; mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la  cruz y creeremos en &Eacute;l. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve  ahora, si es que de verdad lo ama, pues &Eacute;l ha dicho: &#8216;Soy el Hijo de  Dios&#8217;&quot;. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo  injuriaban.<\/p>\n<p align=\"justify\">  El&iacute;, El&iacute;, &iquest;lem&aacute; sabactan&iacute;?<\/p>\n<p align=\"justify\">  Desde el mediod&iacute;a hasta las tres de la tarde, se oscureci&oacute; toda aquella tierra.  Y alrededor de las tres, Jes&uacute;s exclam&oacute; con fuerte voz: &quot;El&iacute;, El&iacute;, &iquest;lem&aacute;  sabactan&iacute;?&quot;, que quiere decir: &quot;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has  abandonado?&quot; Algunos de los presentes, al o&iacute;rlo, dec&iacute;an: &quot;Est&aacute;  llamando a El&iacute;as&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empap&oacute; en vinagre  y sujet&aacute;ndola a una ca&ntilde;a, le ofreci&oacute; de beber. Pero los otros le dijeron:  &quot;D&eacute;jalo. Vamos a ver si viene El&iacute;as a salvarlo&quot;. Entonces Jes&uacute;s,  dando de nuevo un fuerte grito, expir&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">  Aqu&iacute; todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes<\/p>\n<p align=\"justify\">  Entonces el velo del templo se rasg&oacute; en dos partes, de arriba a abajo, la  tierra tembl&oacute; y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron  muchos justos que hab&iacute;an muerto, y despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s,  entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el  oficial y los que estaban con &eacute;l custodiando a Jes&uacute;s, al ver el terremoto y las  cosas que ocurr&iacute;an, se llenaron de un gran temor y dijeron:  &quot;Verdaderamente &eacute;ste era Hijo de Dios&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p>Source: Lecturas para la misa de hoy<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOMINGO DE RAMOS Del libro del profeta Isa&iacute;as: 50, 4-7 No apart&eacute; mi rostro de los insultos, y s&eacute; que no quedar&eacute;<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/codemar.net\/podcast\/lectura-misa-del-dia-domingo-abril-09-2017\/\" class=\"more-link\">Continuar lectura<span class=\"screen-reader-text\">Lectura Misa del Dia Domingo Abril 09 2017<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[23],"tags":[22],"series":[],"class_list":["post-2108","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-lectura","tag-lecturas"],"episode_featured_image":false,"episode_player_image":"https:\/\/i0.wp.com\/codemar.net\/podcast\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Evangelios-podcast-high-scaled.jpg?fit=2560%2C2560&ssl=1","download_link":"","player_link":"","audio_player":false,"episode_data":{"playerMode":"dark","subscribeUrls":{"apple_podcasts":{"key":"apple_podcasts","url":"https:\/\/podcasts.apple.com\/us\/podcast\/evangelio-diario\/id1485268840","label":"Apple Podcasts","class":"apple_podcasts","icon":"apple-podcasts.png"},"google_podcasts":{"key":"google_podcasts","url":"https:\/\/podcasts.google.com\/feed\/aHR0cHM6Ly9jb2RlbWFyLm5ldC9wb2RjYXN0L2ZlZWQvcG9kY2FzdA?sa=X&ved=0CAMQ9sEGahgKEwiA8KP5_6z-AhUAAAAAHQAAAAAQ4AE","label":"Google Podcasts","class":"google_podcasts","icon":"google-podcasts.png"},"spotify":{"key":"spotify","url":"https:\/\/open.spotify.com\/show\/1Q3Se9DdIlpbuLPkkftN9w","label":"Spotify","class":"spotify","icon":"spotify.png"}},"rssFeedUrl":"https:\/\/codemar.net\/podcast\/feed\/podcast\/default-podcast","embedCode":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"vydL2Wn9ys\"><a href=\"https:\/\/codemar.net\/podcast\/lectura-misa-del-dia-domingo-abril-09-2017\/\">Lectura Misa del Dia Domingo Abril 09 2017<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/codemar.net\/podcast\/lectura-misa-del-dia-domingo-abril-09-2017\/embed\/#?secret=vydL2Wn9ys\" width=\"500\" height=\"350\" title=\"&#8220;Lectura Misa del Dia Domingo Abril 09 2017&#8221; &#8212; Centro Cultural Coraz\u00f3n de Mar\u00eda\" data-secret=\"vydL2Wn9ys\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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